De lo existente, unas cosas son buenas, otras malas y otras indiferentes. Buenas son las virtudes y lo que participa de ellas; malas, las maldades y lo que participa de la maldad; indiferente, lo que está entre ambas: la riqueza, la salud, la vida, la muerte, el placer, el dolor.
Epicteto

Imagina el poder que tendrías en tu vida y en tus relaciones personales si todas la cosas que preocupan a los demás ( cuánto pesan, cuánto dinero tienen, cuántos años les queda de vida, cómo van a morir) no te importarán tanto. ¿Qué pasaría si, en vez de estar molesto o emocionado, y ser envidioso, posesivo o codicioso como el resto, fueras objetivo, sereno y lúcido? ¿Te lo imaginas? Imagina qué efecto tendría en tus relaciones laborales y sentimentales.
Séneca era un hombre increíblemente adinerado, incluso famoso; sin embargo, era un estoico. Tenía muchos bienes materiales; pero, como dicen los estoicos, también los trataba con indiferencia. Aunque los disfrutaba, también aceptaba que podían desaparecer algún día. Esa actitud es más provechosa que el deseo de poseer más o el miedo a perder incluso un euro. La indiferencia es un terreno neutral sólido.
No se trata de eludir ni rechazar las cosas o sus consecuencias, más bien de no otrogarles más poder o preferencia de la debida. Sin duda, no es fácil, pero si lo lograras, ¿no estarías mucho más relajado?
Deja un comentario