• No te dejes arrastrar por el torbellino de las pasiones. Por el contrario, ante cualquier impulso, corresponde con lo justo, y ante cualquier fantasía, conserva la facutad de comprende.

    Marco Aurelio

    Piensa en las personas desequilibradas que forman parte de tu vida. No en las que padecen un trastorno desafortunado, sino en aquellas cuyas vidas y decisiones son un completo caos. Tordo está extremadamente bien o abrumadoramente mal, el día es maravilloso o es pésimo. ¿ No te parece agotador? ¿ No desearías que tuvieran un filtro para diferenciar los buenos impulsos de los malos?

    Ese filtro existe: la justicia, la razón y la filosofía. Si existe un mensaje central en el pensamiento estoico es este: te van a llegar impulsos de toda clase, y tu labor es controlarlos, como entrenar a un perro. En resumen: piensa antes de actuar. Pregúntate: ¿ Quién tiene el control? ¿ Qué principios me guían?

  • ¿ Quién es el invencible? Aquel a quien no saca de sus casillas nada ajeno al albedrío.

    Epicteto

    ¿ Alguna vez has visto a un profesional con experiencia lidiar con los medios de comunicación? Ninguna pregunta le resulta demasiado difícil, ningún tono de voz es demasiado mordaz ni insultante. Esquivan los golpes con sentido del humor, elegancia y paciencia. Incluso si por su formación y su experiencia, también porque entienden que reaccionar emocionalmente empeora la situación. Los medios esperan que se equivoquen o se molesten; así que, para navegar en los eventos de la prensa, han interiorizado la importancia de mantenerse bajo control.

    Es poco probable que tengas que enfrentarte a una horda de reporteros que te bombardeen con preguntas insolentes. Pero podría ser útil – independientemente del estrés, la frustración o el agobio resultantes- que te lo imagines y lo emplees como modelo para hacerle frente a esas situaciones. Nuestro libre albedrío – prohairesis, como los estoicos lo han llamado- es una especie de fuerza que podemos cultivar. Podemos encogernos de hombros ante ataques hostiles y resolver la presión o los problemas como si nada. Y, como nuestro modelo, al terminar, podemos señalar a la multitud y decir: <¡El siguiente!>.

  • Cuando veo a un individuo angustiado, me digo:< ¿Qué querrá este? Si no quisiera algo que no dependa de él, ¿ cómo iba a estar angustiado?>

    Epicteto

    ¿ Qué quiere el padre angustiado que se preocupa por su hijos? Un mundo que siempre sea seguro. ¿Qué quiere una viajera apresurada? Que el clima se calme y el tráfico desaparezca para poder tomar a tiempo su vuelo. ¿ Y un inversor nervioso? Que el mercado se recupere y una transacción le genere beneficios.

    Todos estos escenarios tienen algo en común. En palabras de Epicteto, querer algo que no depende de nosotros. Entusiasmarnos, emocionarnos, ponernos nerviosos: esos momentos intensos, dolorosos y de ansiedad nos retrasan en nuestro estado más vano y servil. Mirar el reloj, la fila de al lado y el cielo: es como si perteneciéramos a un culto religioso que cree que los dioses solo nos darán lo que queremos si sacrificamos nuestra paz mental.

    Hoy, cuando te sientas ansioso pregúntate: ¿ Por qué tengo un nudo en el estómago? ¿ Tengo yo el control o lo tienen la ansiedad? Y lo más importante: ¿ Mi ansiedad me hace algún bien?

  • Reflexiona así: eres viejo: no consientas por más tiempo que tu espíritu sea esclavo, ni que los instintos egoístas lo zarandeen como una marioneta. No te quejes de tu suerte presente ni temas la futura.

    Marco Aurelio

    Siempre nos molesta cualquier persona que intenta mandarnos. No me digas cómo vestirme, cómo pensar, cómo hacer mi trabajo o cómo vivir. Esto sucede porque somos individuos independientes que nos valemos por nosotros mismos.

    Por lo menos, eso creemos.

    Sin embargo, si no estamos de acuerdo con lo que alguien dice, algo en nuestro interior os dice que tenemos que discutir con esa persona. Si tenemos un plato de galletas enfrente, tenemos que comerlas. Si alguien hace algo que no nos gusta, tenemos que molestarnos. Cuando sucede algo malo, tenemos que entristecernos, deprimirnos o preocuparnos. Pero si, minutos después, sucede algo bueno, de repente estamos felices, emocionados y queremos más.

    Nunca permitiríamos que alguien nos manipulara tanto como se lo permitimos a nuestros impulsos. Ya es la hora de verlo así: no somos marionetas a las que se les pueda hacer bailar de una u otra manera, según las circunstancias. Debemos ser nosotros quienes tenemos el control, no nuestras emociones, porque somos personas independientes y autónomas.

  • Recuerda en los momentos de cólera que no es viril irritarse, y que la paciencia y la dulzura son las cualidades al mismo tiempo más humanas y fuertes; ellas indican vigor, coraje y energía. Porque cuanto más familiarizado estés con la impasibilidad, tanto mayor será tu fuerza.

    Marco Aurelio

    ¿Por qué los atletas se insultan? ¿Por qué ofenden y maldicen a sus rivales cuando los árbitros no los ven? Para provocar una reacción. Distraer y enfadas a los oponentes es un método sencillo para que cometan algún error.

    Intenta recordarlo cuando te enfades. Estar disgustado no es provechoso. Es un error, es una debilidad. Según lo que estés haciendo, incluso podría ser una trampa.

    Los seguidores y rivales del boxeador Joe Louis lo llamaban el <Robot del ring> porque era completamente impasible, su conducta fría y serena era mucho más aterradora que cualquier mirada demente o cualquier exabrupto emocional.

    La fortaleza es la capacidad para controlarse: ser la persona que nunca se enfada, que no se trastorna, porque controla sus pasiones. Sus pasiones no la controlan.

  • No te entregues a la filosofía como un chiquillo cuando va a la escuela, sino como el enfermero de la vista que va en busca de una esponja o una venda, como el que se dispone a tomar una loción o a ponerse una cataplasma. De esta forma, no alardearás de una forzada obediencia a la razón, antes bien sentirás alivio en adherirte a sus dictámenes.

    Marco Aurelio

    Cuanto más ocupados estamos, cuanto más trabajamos, aprendemos o leemos, más nos distraemos. Seguimos un ritmo. Ganamos dinero, somos creativos, estamos estimulados y ocupados. Parece que todo va bien. Pero nos alejamos cada vez más de la filosofía.

    Con el tiempo, este descuido contribuye a generar un problema – se acumula el estrés, se nubla la mente, olvidamos lo importante- y el resultado acaba afectándonos. Cuando sucede, es importante tomar el control, frenar el impulso y la situación. Recuperar el método y las prácticas que sabemos que tienen su base en la claridad, el buen juicio. los buenos principios y la buena salud.

    El objetivo del estoicismo es ser la medicina del alma. Nos alivia de las vulnerabilidades de la vida moderna. Nos devuelve el vigor que necesitamos para prosperar en la vida. Recurre a él, y permite que haga su efecto.

  • Si quieres progresar en el estudio de la sabiduría, no rehúses, en las cosas exteriores, parar por lerdo y por insensato. No busques pasar por sabio y, pasar por un personaje en la mente de algunos, desconfía de ti mismo.

    Epictecto

    Una de las respuestas más elocuentes que puedes decir como ser humano en nuestro mundo mediatizado, hiperconectado las veinticuatro horas del día, es: < No sé>. O de forma más provocadora: < No me importa>. Parece que buena parte de la sociedad considera un mandamiento estar al tanto de cada acontecimiento, ver cada capítulo de todas las series conocidas por la crítica, seguir las noticias religiosamente y presentarte ante los demás como un individuo informado y sofisticado.

    Pero ¿ dónde está el mandamiento que diga que es necesario? ¿ Es una obligación que imponga la policía? ¿ O simplemente temes parecer inculto en una cena? Sí, tienes la obligación con tu país y tu familia de seguir los sucesos que les afectan directamente, pero nada más.

    ¿Cuánto tiempo, energía y capacidad intelectual tendrías si cortaras drásticamente su consumo mediático? Si no te alterara o indignara cada escándalo, cada noticia de última hora o cada crisis (muchas de las cuales ni siquiera suceden), ¿no te sentirías más descansado y presente?

  • Siempre, a cualquier hora del día, procura conducirte con un buen romano, como ciudadano digno de este nombre, sin darte importancia, con amor hacia tus semejantes, con libertad, con justicia. Procura librarte, entonces, de otras preocupaciones, y seguramente lo conseguirás si cumples cada acto de tu vida como si fuese el último de tu existencia, es decir, sin precipitación, sin pasión alguna que te impida escuchar la razón; sin hipocresía, sin amor propio y sin indignación contra el destino. No son muchos preceptos, pero el que los observe puede estar seguro de llevar una vida dichosa, próspera y acorde a la Divinidad. Porque realmente esto es lo único que exigen los dioses.

    Marco Aurelio

    Cada día nos ofrece la posibilidad de pensar en demasiadas cosas. ¿Me pongo? ¿Les caigo bien? ¿Estoy comiendo bien? ¿Qué me depara la vida? ¿Mi jefe está contento con mi trabajo?

    Hoy, enfoquémonos en lo que tenemos delante. Sigamos el consejo que el entrenador Bill Belichickles da a los jugadores del New England Patriots:< Hagan su trabajo>. Como un romano, con un buen soldado o como un maestro de tu oficio, no necesitas perderte en un sinfín de distracciones, ni en los asuntos ajeos.

    Marco Aurelio sugiere que nos concentremos en cada tarea como si fuera la última, porque bien podría serlo. Incluso si o lo es, equivocarte con lo que tienes delante no ayuda en nada. Encuentra la claridad la simplicidad de hace lo que te toca.

  • Mira con atención los principios que guían a los sabios, qué cosas evitan y cuáles desean alcanzar.

    Marco Aurelio.

    Para Séneca:< Si no es conforme a un patrón, no corregirás los defectos>. Ese es el cometido de los sabios en nuestras vidas: ser modelos e inspiración, para compartir nuestras ideas y poner a prueba nuestras suposiciones.

    De ti depende quién sea esa persona. Tal vez sea tu padre o tu madre. Tal vez un filósofo, un escritor o un pensador. Tal vez el mejor modelos sea preguntarte qué haría Jesús.

    Elige a alguien, observa qué hace ( y qué no hace) y esfuérzate por hacer los mismo.

  • Hay tres tópicos en los que ha de ejercitarse el que haya de ser bueno y honrado: El relativo a los deseos y los rechazos, para que ni se vea frustrado en sus deseos ni vaya a caer en lo que aborrece; el relativo a los impulsos y repulsiones y, sencillamente, al deber, para que actúe en orden, con buen sentido, sin descuido; el tercero es el relativo a la infalibilidad y a la prudencia y, en general, el relativo a los asentimientos. De ellos el más importante y el que más urge es el relativo a las pasiones. Pues la pasión nace no de otro modo, sino al frustrarse el deseo o al ir a caer en lo que se aborrece.

    Epicteto

    1. Deseos y rechazos (lo que quieres y lo que evitas)
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    Epicteto dice que debes aprender a desear solo lo que depende de ti y no obsesionarte con lo que no controlas.

    • Si deseas cosas externas (dinero, éxito, aprobación…), te frustrarás.
    • Si temes cosas inevitables (enfermedad, opinión ajena…), vivirás con ansiedad.

    Clave:
    Ajusta tus deseos a la realidad → así nunca te sentirás derrotado.


    2. Impulsos, acciones y deber (cómo actúas)
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    Aquí habla de cómo te comportas en el día a día.

    • No actuar por impulso.
    • No actuar con descuido.
    • Actuar con sentido, orden y responsabilidad.

    Clave:
    Haz lo correcto, no lo fácil.


    3. Juicio y asentimiento (cómo interpretas la realidad)
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    Esto es lo más profundo: cómo decides si algo es bueno o malo.

    • No todo lo que piensas es verdad.
    • No todo lo que sientes es correcto.
    • Debes cuestionar tus primeras impresiones.

    Clave:
    Antes de reaccionar, pregúntate: ¿esto es realmente así o solo lo estoy interpretando?


    ¿Por qué lo más importante son las pasiones?

    Epicteto lo deja claro:

    Las emociones negativas nacen cuando:

    • No conseguimos lo que deseamos ❌
    • Nos ocurre lo que queríamos evitar ❌

    Es decir:
    Sufres no por lo que pasa, sino por lo que querías que pasara.


    Resumen
    • Controla lo que deseas → evitarás frustración
    • Controla cómo actúas → vivirás con integridad
    • Controla cómo juzgas → tendrás claridad
    • Y sobre todo: ajusta tus expectativas a la realidad, no la realidad a tus expectativas.