Hay un camino para la serenidad- tenlo a mano al alba, durante el día y por la noche-: el rechazo a lo que no depende del albedrío, el no considerar nada como propio, el entregar todo al Genio, a la Fortuna.

Epicteto

Esta mañana recuerda lo qué controlas y lo qué no . Recuerda enforcarte en lo primero, no en lo segundo.

Antes de comer, recuerda que lo único que posees es tu capacidad para tomar decisiones.

Por la tarde, recuerda que además de las decisiones que tomas tu destino no depende de ti por completo. El mundo está girando y nosotros con el, sin importar la dirección, buena o mala.

Por la noche, recuerda de nuevo cuánto está fuera de tu control y dónde comienzan y terminan tus elecciones.

Recostado en la cama, recuerda que el sueño es una forma de entrega; confía y admira la facilidad con la que llega. Y prepárate nuevamente comenzar mañana todo el ciclo.

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