¡Pero siento un vivo color! <¿Es que no lo sientes cuando lo soportas como las mujeres?>
Séneca.

La próxima vez que alguien se altere a tu alrededor- si llora, grita, rompe algo, es mordaz o cruel-, observa cómo esta afirmación los detiene en seco:<Espero que esto te haga sentir mejor>. Porque, por supuesto, no es así. Únicamente, en el arrebato de la emoción extrema podemos justificar ese tipo de comportamientos y, cuando nos piden dar explicaciones, nos sentimos avergonzados.
Vale la pena aplicarse esa norma a uno mismo. La próxima vez que estés perdiendo los nervios, quejándote por los síntomas de un resfriado o lamentándote amargamente, pregúntate:¿Me estoy sintiendo mejor?¿Alivia esto alguno de mis problemas?
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