A muchos les perjudica el propio miedo; muchos se encuentran con sus hados por temerlo.

Séneca.

Andy Grove, antiguo director ejecutivo de Intel, declaró con rotundidad: <Solo sobreviven los paranoicos>. Tal vez sea cierto, pero también sabemos que, con frecuencia, los paranoicos se autodestruyen más rápido y de forma más espectacular que cualquiera de sus enemigos. Séneca conocía y tenía acceso a la élite más poderosa de Roma, por ello, seguro que observó el desarrollo de esa dinámica muy de cerca. Nerón, el alumno cuyos excesos Séneca intentó refrenar, no solo asesinó a su propia madre y a su esposa, sino que, con el tiempo, también se volvió en contra de Séneca, su mentor.

La combinación de poder, temor y manía puede ser letal. El líder, convencido de que lo pueden traicionar, actúa y traiciona primero. Temeroso de no agradar, se esfuerza tanto por agradar que, normalmente, sucede lo contrario. Convencido de su mala dirección, quiere controlarlo todo y se convierte en la causa de la mala dirección, quiere controlarlo todo y se convierte en la causa de la mala dirección. Y así sucesivamente: nos condenamos ciegamente a las cosas que tenemos o nos horrorizan.

La próxima vez que temas un resultado supuestamente desastroso, recuerda que, si no controlas tus impulsos, si pierdes el control sobre ti mismo, podrás ser la propia cauda del desastre que temes. Le ha pasado a personas más inteligentes, poderosas y exitosas. También nos puede pasar a nosotros.

Posted in

Deja un comentario