Reflexiona así: eres viejo: no consientas por más tiempo que tu espíritu sea esclavo, ni que los instintos egoístas lo zarandeen como una marioneta. No te quejes de tu suerte presente ni temas la futura.
Marco Aurelio

Siempre nos molesta cualquier persona que intenta mandarnos. No me digas cómo vestirme, cómo pensar, cómo hacer mi trabajo o cómo vivir. Esto sucede porque somos individuos independientes que nos valemos por nosotros mismos.

Por lo menos, eso creemos.
Sin embargo, si no estamos de acuerdo con lo que alguien dice, algo en nuestro interior os dice que tenemos que discutir con esa persona. Si tenemos un plato de galletas enfrente, tenemos que comerlas. Si alguien hace algo que no nos gusta, tenemos que molestarnos. Cuando sucede algo malo, tenemos que entristecernos, deprimirnos o preocuparnos. Pero si, minutos después, sucede algo bueno, de repente estamos felices, emocionados y queremos más.

Nunca permitiríamos que alguien nos manipulara tanto como se lo permitimos a nuestros impulsos. Ya es la hora de verlo así: no somos marionetas a las que se les pueda hacer bailar de una u otra manera, según las circunstancias. Debemos ser nosotros quienes tenemos el control, no nuestras emociones, porque somos personas independientes y autónomas.

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