Cuando veo a un individuo angustiado, me digo:< ¿Qué querrá este? Si no quisiera algo que no dependa de él, ¿ cómo iba a estar angustiado?>

Epicteto

¿ Qué quiere el padre angustiado que se preocupa por su hijos? Un mundo que siempre sea seguro. ¿Qué quiere una viajera apresurada? Que el clima se calme y el tráfico desaparezca para poder tomar a tiempo su vuelo. ¿ Y un inversor nervioso? Que el mercado se recupere y una transacción le genere beneficios.

Todos estos escenarios tienen algo en común. En palabras de Epicteto, querer algo que no depende de nosotros. Entusiasmarnos, emocionarnos, ponernos nerviosos: esos momentos intensos, dolorosos y de ansiedad nos retrasan en nuestro estado más vano y servil. Mirar el reloj, la fila de al lado y el cielo: es como si perteneciéramos a un culto religioso que cree que los dioses solo nos darán lo que queremos si sacrificamos nuestra paz mental.

Hoy, cuando te sientas ansioso pregúntate: ¿ Por qué tengo un nudo en el estómago? ¿ Tengo yo el control o lo tienen la ansiedad? Y lo más importante: ¿ Mi ansiedad me hace algún bien?

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