Siempre, a cualquier hora del día, procura conducirte con un buen romano, como ciudadano digno de este nombre, sin darte importancia, con amor hacia tus semejantes, con libertad, con justicia. Procura librarte, entonces, de otras preocupaciones, y seguramente lo conseguirás si cumples cada acto de tu vida como si fuese el último de tu existencia, es decir, sin precipitación, sin pasión alguna que te impida escuchar la razón; sin hipocresía, sin amor propio y sin indignación contra el destino. No son muchos preceptos, pero el que los observe puede estar seguro de llevar una vida dichosa, próspera y acorde a la Divinidad. Porque realmente esto es lo único que exigen los dioses.
Marco Aurelio

Cada día nos ofrece la posibilidad de pensar en demasiadas cosas. ¿Me pongo? ¿Les caigo bien? ¿Estoy comiendo bien? ¿Qué me depara la vida? ¿Mi jefe está contento con mi trabajo?
Hoy, enfoquémonos en lo que tenemos delante. Sigamos el consejo que el entrenador Bill Belichickles da a los jugadores del New England Patriots:< Hagan su trabajo>. Como un romano, con un buen soldado o como un maestro de tu oficio, no necesitas perderte en un sinfín de distracciones, ni en los asuntos ajeos.
Marco Aurelio sugiere que nos concentremos en cada tarea como si fuera la última, porque bien podría serlo. Incluso si o lo es, equivocarte con lo que tienes delante no ayuda en nada. Encuentra la claridad la simplicidad de hace lo que te toca.
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