Debo a Rústico el haber comprendido la necesidad de… leer con reflexión, sin contentarme con una noticia superficial de los escritos; no dar fácil asenso a las personas que charlan de todo fuera de propósito.
Marco Aurelio

El primer libro de las Meditaciones de Marco Aurelio comienza con un catálogo de gratitud. Agradece, una a una, las principales influencias en su vida. Una de las personas a las que menciona es Junio Rústico, un profesor que inculcó en su alumno el amor por la claridad, la compresión a fondo y el deseo de no detenerse en la superficie cuando se trata de aprender.
Fue también gracias a Junio Rústico que Marco Aurelio conoció a Epicteto. De hecho, Rústico le prestó a Marco Aurelio su copia personal de las enseñanzas a Epicteto. Queda claro que este no se conformó con aprende los puntos esenciales de estas enseñanzas y que o los aceptó simplemente por tratarse de una recomendación de su profesor. Alguna vez, Paul Johnson dijo en broma que Edmund Wilson leía libros <como si estuviera en juicio la propia vida del autor>. Así leyó también Marco Aurelio a Epicteto. Cuando creía que las enseñanzas eran correctas entonces, las absorbía. Se convirtieron en parte de su ADN. Las citó ampliamente durante su vida, encontró claridad y fortaleza en su palabras, incluso en medio del inmenso lujo y poder que llegó a poseer.
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