La tribuna y la cárcel son dos lugares distintos; el uno, elevado; el otro, humilde; pero el albedrío es igual. Si quieres conservarlo igual en cada uno de esos lugares, puede ser conservado.
Epicteto

Los estoicos tenían ocupaciones infinitamente distintas. Algunos eran ricos, otros nacieron en el último peldaño de la rígida jerarquía romana. Algunos tuvieron una vida fácil; otros, increíblemente difícil. Ese también es nuestro caso. Todos acudimos a la filosofía desde orígenes distintos, incluso en nuestra propia vida experimentamos de episodios de buena y mala suerte.
Sin embargo, en todas las circunstancias -adversidades o ventajas-, en el fondo solo tenemos que hacer una cosa: enfocarnos en lo que está bajo nuestro control y distinguir lo que no. Ahora mismo, es posible que estemos cabizbajos por culpa de alguna dificultad. Quizá hace un par de años experimentamos la prosperidad absoluta. Y en un par de días quizá nos vaya tan bien que el éxito se vuelva una carga. Pero una sola cosa se mantendrá constante: nuestro albedrío, tanto en las cosas importantes con en las pequeñas.
En el fondo, ese es claridad. Al margen de lo que seamos o de donde nos encontremos, lo que importa son nuestra elecciones. ¿Cuáles son? ¿Cómo hemos llegado a ellas? ¿Cómo las aprovechamos al máximo? Esas son las preguntas que nos plantea la vida sin que importe nuestra situación. ¿ Cómo responderás?
Deja un comentario