Pasemos, pues, este corto instante de la vida conforme a nuestra naturaleza; sometámonos voluntariamente a nuestra destrucción como la aceituna madura que, al caer, parece que bendice la tierra que la ha producido y da gracias al árbol que la ha llevado.
Marco Aurelio

En las meditaciones de Marco Aurelio hay expresiones de una belleza impresionante: un complemento asombroso si se tiene en cuenta el público al que estaban dirigidas ( el mismo). En un pasaje, alaba la gracia y el atractivo de los procesos de la naturaleza, las espigas que se doblan hacia la tierra, los pliegues que surcan la frente del león, la espuma que mana del hocico del jabalí.
Ver aquello que los demás no pueden ver, encontrar la gracia y la armonía en los lugares que los demás pasan por alto, implica claridad y alegría. ¿Acaso no es mucho mejor que el mundo como un sitio sombrío?
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