Las tareas del alma se basan en elegir, rechazar, desear, renunciar, preparar, encontrar y aceptar. ¿Qué es lo que puede ensuciar el alma de esas tareas? Nada más que los juicios malignos.
Epictecto.

Elegir, actuar y pensar correctamente. Rechazar las tentaciones. Desear ser mejor. Renunciar la negatividad, las malas influencias. Prepararse para lo que nos espera, no lo que pueda suceder. Encontrar nuestro principio rector y nuestras prioridades. Aceptar no engañarnos sobre los que podemos controlar y lo que no.
Todo lo demás es contaminación.
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